Descripción
Acrílico sobre lienzo, 120 x 090 cm
La fuerza interior primordial, luminosa como un sol interno que nos revela la energía originaria que todos llevamos dentro.
La columna vertical es la estructura humana: el eje que sostiene, hecho de estribos de hierro, que no solo refuerzan, sino que ritman la resistencia.
Los brazos horizontales son la expresión de esa fuerza: el gesto, el movimiento, la seguridad, la danza que se abre al mundo. No hay rotura.
Hay arquitectura viva:
la luz se hace forma,
la forma se hace estructura,
la estructura se hace danza.
Desde el origen, el ser humano construye con su fuego interno.